La gente siempre va a encontrar el modo de salir adelante de las adversidades de la vida. Caprichos de uno mismo, del destino o mera casualidad.
Quizas por eso nos toco estar vivos, a veces me pregunto que sería de mí si no fuese tan impulsiva, tendría una vida más tranquila, quizás hasta monótona. Recuerdo cuando me decias que estabas feliz de todo lo bueno y malo que habias hecho, porque de lo contrario de otro modo quizas no me hubieses conocido. Y ahora que te he perdido me doy cuenta del valor de esas palabras, quizas mi pecado fue ser muy joven aún. Muy dubitativa, demasiado celosa, egoista y esas cosas.
Pero tambien tengo mis cosas buenas, no muchas, quién sabe. Detesto que la gente trate de catalogarme cuando recien me conoce. Esta bien una primera impresión siempre es buena, pero eso no me va a definir por toda la vida. Preguntar no es tan difícil, solo que a veces la gente lo deja de lado. Siento un ardor en el pecho que va hacia mi garganta. Ya no me quedan tantas lágrimas como antes. Ahora solo me queda sentarme a esperar, esperar que? Nada, a esperar nada, como aquella vez en aquel lugar, que tú seguro no conoces y nunca hasta ahora te llegué a mencionar. Un pasaje a la espalda de un gran hotel, con una banca con vista al mar y absolutamente nadie a mi alrededor, quizas tu recuerdo y las ansias locas de materializarte.
Creo que es la obsesión nada más. Esa felicidad alcanzada sin nada. Esta pequeña catarsis, que dentro de un par de años me causara gracia, pero ahora me duele. Por estupida quizas, o inmadura. Uno debe cuidar y valorar todo lo que se le cruza en la vida. Cada particula de segundo es hermosa, por eso trato que mis dias se hagan más largos. Porque ya no tengo ganas de esperar nada de nadie, solo de mí quizás un poco, pero nada más.
Te extraño, todas las noches. Te extraño en mi cama, te extraño en mi alma. Te extraño todo estos cuatro años te vengo extrañando.
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