domingo, 30 de septiembre de 2012

compartir y ser compartido

Hace poco que comencé a leer una novela
bastante curiosa, para mi gusto, sí. Graciosísima y lígera, para
mi pequeño cerebrito de chorlito, garabatito. He estado recuperando semanas de "desvelo", pero al parecer todavía queda mucho que recuperar. 
He ganado peso y ando cada vez más vaca. Pero bueno, he de "ponerme en forma" un día de estos; que mi vida se reacomode como otras tantas veces. Y me motive... ese también es otro detalle.

Se supone que la idea era escribir a diario y darle una pequeña motivación a mí nula disciplina. Aunque aún no sé por dónde va la cosa. Estos días han sido sumamente épicos, algo así como hacer canotaje en el río Cañete :D. Cosa que nunca hice, porque obviamente no podian darse tanta responsabilidad conmigo, bueno, ahí quedó mi iniciativa aventuresca. Es como cuando  me dice que practiqué más, porque yo me quejo que no me sale bien... y sigo sin hacerlo... Hasta cuándo, hasta cuando?... Ahorita se viene lo mejor, exámens y más exámenes, pruebas apestosas y de poco gusto,  debería encerrarme con mis libros y repasar... leer, ser más aplicada o al menos demostrar por qué rayos me encorvo más la espalda día con día... Debería organizar mi horario por milésima vez y acomodarme a este nuevo ritmo de vida, debería dejar de comer y enfocarme en mis sueños, en esos cinco minutos en el escenario que tanto deseo, ya pasó la fecha límite  o se seguirá aplazando...

A veces me pregunto, cuándo será el dia que me decida a demostrarme a mí misma todo lo que soy capaz...

 

sábado, 15 de septiembre de 2012

o es amargo o no tiene sabor
mejor dicho es una  sensación extraña, de sin sabor, ni gracias ni nada, es la nada y casi nada

domingo, 9 de septiembre de 2012

Tiene que ser así?

Aparentemente toca darse cuenta de que el peso de tus actos varia dependiendo de las personas que tambien los cometen.
Y duele, como un hincón, o un vacio o ansiedad. 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Blue blows



Tú te mereces alguien que te dé libertad, que no guarde secretos ni rencores, ni le guste el misterio; alguien a quien llevar de la mano tanto de día como de noche, 
lastimosamente esa persona no soy yo.

El día  que el mar y el cielo se  unan tres lunas aparecerán y un cataclismo se tragara la tierra y  a sus habitantes en ella.  Pero la gente no tendrá miedo, estará preparada y todos morirán con la paz de saber que su ser querido esta junto a ellos. El padre con sus hijos y la madre también, los ancianos, los niños, hasta los perros y gatos todos esperaran este absurdo destino sin miedo alguno, porque ya no es momento de sentir miedo, si no disfrutar con cada uno de sus cinco sentidos las milésimas de segundo que les queda de vida terrestre.

Cuando el mundo se venía abajo, y la gente dejo de  tener bueno sentimientos , un hombre soñaba con reformar la moral humana.  Como todo, había perdido la fe en la gente, pero aún así no dejo de tener fe en sus ideales: En cambiar el mundo, y darle una vida justa y digna a todo el que  le rodeara.
Su mirada no tenía reflejo, eso fue lo primero en que me fije, era tan oscura, vacía y profunda, a veces tenía los ojos inyectados y me causaba miedo. Curiosidad también pero igual me daba miedo.

Tanto desorden había generado inundaciones y eran pocas las superficies secas. Así que o te estancabas o  navegabas o volabas o te inventabas algun tipo de movilizacion, recuerdo haber visto miles de intentos fallidos, uno que otro tan poco agradable, mi padre me contaba por las noches frente al mar que muchas fueron las veces las que le toco sacar cadaveres hinchados del mar, pobres mi padre decía,  estúpidos. A mi madre nunca le gustaron los viajes, así que dedique parte de mi vida en buscarle una isla bonita para que ella viviese  tranquila, ni tan céntrica ni tan lejana lo suficiente como  para que ella pueda moverse y yo puedo ir siempre y cuando se necesitara
.
Yo siempre le veía desde arriba, sobre mi nube, cuidaba sus pasos… me causaba curiosidad. La primera vez que le ví, caminaba por el puerto, quizás ya era hora de zarpar, su barco, le miraba de lejos, me da miedo pero igual no dejaba de mirarle. En un momento el volteo y...

Mi alma se partía en pedazos y no sabía exactamente por qué,

De toda la vida procuro alejar a la gente de mi entorno, es casi un mecanismo de defensa me comentaba mi mentor. Un pequeño bohemio, no tanto, solo las aparencias, no tan joven ni tan viejo, picaro diría él, como un demonio. Siempre vestía de tierra, se llama evolución, tendencia, grupos, esas cojudeces. Yo asentía y le miraba nada más. Mi mentor siempre sonreía, no tenía otra opción o simplemente le gustaba hacerlo. El venía por mí, era la clase de persona la cual cruza tu camino, no necesariamente cuando la necesitabas. Pero estaba ahí, a veces era él quien necesitaba de mi ayuda o dinero, eso tambien.

Me gustaba buscar lugares aislados, donde sentarme, comer, leer o dormir un rato; la soledad no era agradable pero ni modo, mis amigos, rotativos, compañeros diría en tal caso. Insisto que al comienzo me daba miedo! Ni verle quería! O bueno sí, una curiosidad que me recorría los dedos, pero siempre a lo lejos. lejos y quedito.