sábado, 1 de septiembre de 2012

Blue blows



Tú te mereces alguien que te dé libertad, que no guarde secretos ni rencores, ni le guste el misterio; alguien a quien llevar de la mano tanto de día como de noche, 
lastimosamente esa persona no soy yo.

El día  que el mar y el cielo se  unan tres lunas aparecerán y un cataclismo se tragara la tierra y  a sus habitantes en ella.  Pero la gente no tendrá miedo, estará preparada y todos morirán con la paz de saber que su ser querido esta junto a ellos. El padre con sus hijos y la madre también, los ancianos, los niños, hasta los perros y gatos todos esperaran este absurdo destino sin miedo alguno, porque ya no es momento de sentir miedo, si no disfrutar con cada uno de sus cinco sentidos las milésimas de segundo que les queda de vida terrestre.

Cuando el mundo se venía abajo, y la gente dejo de  tener bueno sentimientos , un hombre soñaba con reformar la moral humana.  Como todo, había perdido la fe en la gente, pero aún así no dejo de tener fe en sus ideales: En cambiar el mundo, y darle una vida justa y digna a todo el que  le rodeara.
Su mirada no tenía reflejo, eso fue lo primero en que me fije, era tan oscura, vacía y profunda, a veces tenía los ojos inyectados y me causaba miedo. Curiosidad también pero igual me daba miedo.

Tanto desorden había generado inundaciones y eran pocas las superficies secas. Así que o te estancabas o  navegabas o volabas o te inventabas algun tipo de movilizacion, recuerdo haber visto miles de intentos fallidos, uno que otro tan poco agradable, mi padre me contaba por las noches frente al mar que muchas fueron las veces las que le toco sacar cadaveres hinchados del mar, pobres mi padre decía,  estúpidos. A mi madre nunca le gustaron los viajes, así que dedique parte de mi vida en buscarle una isla bonita para que ella viviese  tranquila, ni tan céntrica ni tan lejana lo suficiente como  para que ella pueda moverse y yo puedo ir siempre y cuando se necesitara
.
Yo siempre le veía desde arriba, sobre mi nube, cuidaba sus pasos… me causaba curiosidad. La primera vez que le ví, caminaba por el puerto, quizás ya era hora de zarpar, su barco, le miraba de lejos, me da miedo pero igual no dejaba de mirarle. En un momento el volteo y...

Mi alma se partía en pedazos y no sabía exactamente por qué,

De toda la vida procuro alejar a la gente de mi entorno, es casi un mecanismo de defensa me comentaba mi mentor. Un pequeño bohemio, no tanto, solo las aparencias, no tan joven ni tan viejo, picaro diría él, como un demonio. Siempre vestía de tierra, se llama evolución, tendencia, grupos, esas cojudeces. Yo asentía y le miraba nada más. Mi mentor siempre sonreía, no tenía otra opción o simplemente le gustaba hacerlo. El venía por mí, era la clase de persona la cual cruza tu camino, no necesariamente cuando la necesitabas. Pero estaba ahí, a veces era él quien necesitaba de mi ayuda o dinero, eso tambien.

Me gustaba buscar lugares aislados, donde sentarme, comer, leer o dormir un rato; la soledad no era agradable pero ni modo, mis amigos, rotativos, compañeros diría en tal caso. Insisto que al comienzo me daba miedo! Ni verle quería! O bueno sí, una curiosidad que me recorría los dedos, pero siempre a lo lejos. lejos y quedito. 

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